Antes de los teléfonos inteligentes, las redes sociales y los videojuegos en línea, bastaban unas cuantas canicas de metal y una pequeña pelota de goma para convertir cualquier tarde en una aventura inolvidable.
Muchos recuerdan este clásico juego con cariño. En algunos lugares se conocía como “jacks”, “tabas”, “huesitos”, “astrágalos” o simplemente “el juego de las tabas”, aunque el nombre variaba según el país y la región.
No importaba si era en el patio de la escuela, en la acera frente a casa o en la sala durante un día de lluvia. Siempre había alguien dispuesto a jugar.
Un Juego Sencillo, Pero Muy Divertido
El objetivo parecía fácil, aunque requería mucha habilidad.
Se lanzaba la pequeña pelota al aire y, antes de que volviera a caer, había que recoger una o varias piezas metálicas del suelo con una sola mano.
Después era necesario atrapar nuevamente la pelota antes de que tocara el piso.
Con cada ronda el desafío aumentaba.
Primero se recogía una pieza.
Luego dos.
Después tres.
Y así sucesivamente hasta completar todas.
Quien lograba hacerlo sin cometer errores era el ganador.
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